26.5.15
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Mientras esperábamos el Yacu raymi en Nazca, nos pusimos a meditar por donde empezar a conocer las zonas interesantes de Nazca y nuestro primer objetivo seria la Necrópolis de Chauchilla. Contactamos con un amigo que trabaja de taxista por allá, acordamos el precio y en rumbamos el camino. Salimos al sur de Nazca por la Panamericana hasta llegar al pequeño poblado de Poroma, ahí tomamos un desvío, una trocha carrozable que sube por el valle del río Las Trancas hasta arribar un pequeño puesto donde venden tickets de ingreso a las Necropolis. A esas horas de la mañana, el día es bastante caluroso y el sol no perdona, felizmente al lado de la boletería existe una pequeña tienda donde puedes comprar algo para tomar; es que a pesar de no caminar grandes distancias, ni siquiera algunos kilómetros, la deshidratación es fuerte y necesitas agua en todo momento.

Luego de pagar las entradas, iniciamos el recorrido por cada necrópolis (son 12), las momias están en muy buen estado, algunas personas relacionan las momias con la cultura Nazca, otros lo hacen con la cultura Wari, lo cierto es que falta un poco más de estudios para determinar su origen. Su gran conservación en gran medida se debe a lo desértico que es la zona; es el único lugar en el Perú donde se puede ver las momias en su lugar original.


Cada necrópolis esta bajo en espacios cuadrangulares con muros de adobe, se les observa aun sus enormes trenzas. Es increíble observar como desafían el tiempo y se mantienen en perfectas condiciones; pensar que fue gracias a los saqueadores de tumbas que este lugar fue descubierto, si no hubiera sido por ellos, este lugar hubiese pasado desapercibido por mucho tiempo. Incluso hasta hoy en día en los alrededores se ven muchos huesos y cerámicas esparcidas producto de estas terribles profanaciones.



A pesar de los estudios realizados, todavía no esta muy definido a que cultura pertenecieron estas momias, algunos dicen que a los Nasca, otros dicen que a los Waris; e incluso algunos dicen que pertenecen a los Chincha. Lo cierto es que ver que nuestros antepasados vivieron en el valle de las Trancas, lugar que se encuentra a varios kilómetros de Cahuachi y en el que prácticamente no hay agua en casi todo el año, debió haber sido durísimo pero supieron sacarlo adelante y sobrevivir a la adversidad.



En Perú tal vez no estamos tan impactados por ver momias, porque se nos hace algo común. Pero pensando con más detenimiento, es algo sorprendente tener un cementerio así a la vista del público, estos personajes han estado de este modo por al menos 1000 años, siendo testigos silenciosos de como pasa el tiempo. Existe todo tipo de momias en las necrópolis, incluso se observan cuerpos de niños y recién nacidos. Todos están ahí de cuclillas con sus cerámicas, donde se observa mazorcas de maíz sin granos, que les servían para el inicio de su otra vida. Al terminar de ver las tumbas, entramos al pequeño museo de sitio que se ubica al lado de la taquilla, es un museo muy pequeño donde se observa un par de momias más. Luego de esto regresamos a Nazca a almorzar.


¿El grito?

En Nazca, luego de comer bien y descansar un poco, nos dirigimos hacia los acueductos de Achaco (nunca antes habia escuchado hablar de ellos), es en este lugar que se celebraría el Yacu Raymi o fiesta del agua; años anteriores se habia celebrado en los acueductos de Orcona, pero este año decidieron cambiar el escenario.

DATOS INTERESANTES

- En Nazca los tours tienen precios muy altos, la mayoría de personas contrata taxi para llegar a los puntos interesantes, por ejemplo una carrera ida y vuelta a Cahuachi esta normalmente S/50.00; lo mejor es que lo puedes hacer  entre 4 personas.

- El ingreso a la necrópolis de Chauchilla está S/ 8.00 y toma alrededor de 30 minutos recorrerlo.

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